Molinux 2.2 Rocinante Live en la calle
Después de mucho esperar, y por fin, ayer se liberó la última versión estable de Molinux. Para esta versión tuvimos que modificar varias veces el instalador y el sistema de generación por las diversas innovaciones que proveía Ubuntu y de paso, solucionar los diversos problemas que esto conllevó que afectaron al ciclo de desarrollo tanto de la primera como de la segunda. Si recordáis hubo un retraso de mes y medio y seguidamente tuvieron que liberar casi un mes después una revisión.
A pesar de todo esto, ya está disponible para su descarga. Y en unas 20 horas que lleva online, ya ha habido casi 200 descargas.
Ahora, como es de esperar, vuelven las críticas sobre el sentido de una distribución regional, que como casi todo, es fácilmente criticable, por un lado la gente que opina que no tiene sentido “reinventar la rueda” (quizás porque eso creen que hacemos) y por otro lado la gente que se alegra de que el gobierno, en mayor o menor medida, promocione el uso del software libre (quizás miramos mucho nuestro ombligo pero no vemos el de los demás).
Mi opinión es más cauta y creo que ambos tienen razón, pero me cansa oír siempre el mismo argumento por parte de los primeros, y a esa gente, les animaría a bajarse la distribución y probarla, perder 1 minuto en comprobar que las mejoras que incluye no son reinventar la rueda, sino innovar con cosas como hermeshardware (notificador de inserciones hardware), facilitar la edición de manuales online con un protocolo llamado apt:// (y poder instalar cosas desde el navegador haciendo así), incorporar un completo manual de usuario en castellano (fruto de la colaboración de diferentes distribuciones autonómicas o similares) o un extenso recetario básico, o un sencillo panel de control que muchos usuarios demandaban… no son cosas que se hayan visto muchas veces antes (¿o más bien ninguna…?).
Pero vamos, ¿quien se iba a fijar en los créditos del instaldor de Ubuntu y llevarse la sorpresa de que es fruto de la colaboración mantenida entre meses atrás… ? En conclusión, informarse antes de hablar, no suele ser mala idea y es un buen hábito que poca gente suele mantener porque opinar, es libre, y encima, gratis.
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